Era un hombre joven, de unos 35 o 40 años. Andaba en una silla de ruedas que tenía luces en las llantas y tenía un coche de juguete que imitaba el motor de un coche y el rechinar de las llantas, que hacía funcionar cuando se alejaba de alguien.
Sabía que tenía un tipo de cáncer, que sufría sus tratamientos y que, según los doctores, debía sentir mucho dolor. Nunca lo vi malhumorado. Nunca se quejó de nada. Nunca pregunté más.
Era mi primer año en el seminario. A los nuevos e inexpertos nos daban la tarea de acompañar a las personas que no tienen compañía.
La tarea era muy sencilla, consistía en escuchar. Esas personas hablan mucho y teníamos que parecer interesados, aunque cada semana nos contaran lo mismo. Era parte de la formación, decían los formadores.
Tío era diferente, como él decía: "yo no estoy enfermo, solo tengo cáncer y no tengo piernas. Allá hay gente que se está muriendo, allá hay viejos que no recuerdan nada, allá hay niños con parálisis cerebral. Que las monjas vayan a atenderlos a ellos."
El primer día, me acerqué a él y me preguntó si fumaba, le dije que sí y me ofreció un cigarro a cambio de mi silencio y cooperación. Fuimos a la parte de atrás del jardín y fumamos y platicamos y seguimos fumando. Así se pasó toda la tarde.
Así fueron los siguientes cinco sábados. Fumábamos y hablábamos de la vida, de sus decisiones y las mías; hablamos de fútbol, de política, de mujeres. Nunca de enfermedades, porque él no estaba enfermo.
Un sábado llegué y él no estaba. Fui a averiguar qué había pasado y me dijeron que su hermana se lo había llevado a vivir con ella.
Hoy lo vi en el mercado. Platicamos poco, me dijo que trabaja en un despacho de contabilidad capturando información, que está saliendo con una chica y que ya no tiene nada, porque según él, nunca lo tuvo. Se despidió y se alejó con ese peculiar sonido de un auto acelerando, sonreí. Y me gritó.
—¿Qué te decía siempre? ¿Lo ves? ¿Ahora me crees?
Se dio la vuelta y siguió su camino. Murmuré para mí eso que siempre me decía: "Eres el artista de tu propia vida".