sábado, 26 de mayo de 2012

De caminatas.


—Ya me cansé.
—¿Quieres tomar un taxi?
—No. Llegaríamos más rápido y disfruto caminar contigo así, con nuestras manos entrelazadas.
—A mí también me gusta. Me siento parte de ti.
—Parte de nosotros, amor.
—Cierto, nosotros. Nunca había sido nosotros.
—Lo sé. Yo te voy a enseñar.
—¿Cómo?
—Con el ejemplo.
—¿Y si no aprendo? ¿Y si no entiendo?
—No dejaré de enseñarte, cabeza dura, porque te amo.
—Yo también te amo. Pero...
—¿Qué pasa?
—No sé cómo ser parte de un equipo. Tengo miedo de lastimarte.
—Todo estará bien, amor. Te lo prometo... ¿Ves? Ya estás sonríendo.
—Sonrío porque te amo.
—Mira, ya llegamos.
—Cierto, ni estábamos tan lejos.


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